¿Qué es el ciberactivismo y por qué este concepto ha vuelto a ser tendencia? La militancia feminista y antirracista como ejemplos de lucha

Por Josefina López Mallea y Rocío Malnis

El asesinato de George Floyd, la aparición de Anonymous y el quinto aniversario del movimiento #NiUnaMenos pusieron bajo la lupa el peso del activismo en redes e Internet (ciberactivismo) en una cultura de la conectividad. A través de millones de hashtags, publicaciones y denuncias lxs usuarixs se hicieron eco de lo sucedido, así como también estuvieron presentes en las calles a través de numerosas manifestaciones. 

Por ciberactivismo entendemos al tipo de activismo y participación en movimientos políticos y/o sociales que se dan en forma virtual. El concepto es propio de una cultura de la conectividad (1), es decir, “nos encontramos dentro de un sistema conectivo del cual se hace difícil escapar, puesto que las barreras que dividen el mundo online del mundo offline se hacen cada vez más difusas” (José Van Dijck, 2016). En esta cultura mediática es una constante el traslado de actividades que antes era cien por ciento presenciales a la virtualidad. El activismo no ha sido la excepción y, de hecho, de su virtualización han surgido nuevas formas de manifestaciones políticas, sociales y culturales que pueden englobar el concepto de “ciberactivismo”. 

A cinco años del histórico movimiento #NiUnaMenos que marcó un hito en el feminismo en nuestro país y tuvo réplicas en diferentes localidades del mundo, un caso que nos parece valioso revisar es el del ciberactivismo feminista, en auge en los últimos años. Según Luisa Velázquez Herrera, esto significó “un quiebre a la jerarquía patriarcal que nos impedía acceder a un espacio en la arena pública” (2).  En las diferentes redes sociales las mujeres hemos encontrado lugar para nuestras voces, no solo en lo privado sino también en lo colectivo. Las biografías, páginas y grupos de Facebook, los hilos y hashtags en Twitter y algunas cuentas de Instagram se han transformado en lugares donde somos escuchadas por nuestras pares, donde formamos redes de contención y comunicación con compañeras de todo el mundo, donde toman relevancia nuestros pedidos. 

El ciberactivismo feminista ha significado una manera de poner en agenda los reclamos del movimiento ya que no han tenido históricamente un lugar en los medios tradicionales, y donde además se ha podido transformar la imagen construida por los varones acerca del feminismo. Es hoy el espacio donde miles de mujeres se suman a las causas y comienzan el camino de la militancia, que lógicamente requiere también de la presencia de nuestrxs cuerpxs. 

Otro movimiento ciberactivista que es sumamente necesario destacar es el ciberactivismo antirracista, que también en este último tiempo ha logrado visibilizar demandas históricas de las personas racializadas. En los últimos días miles de usuarixs denunciaron en diferentes redes sociales la brutal represión policial y el aberrante asesinato de George Floyd, afroestadounidense al que la fuerza policial le arrebató la vida. La escena de la detención de Floyd, que derivó en su homicidio, fue captada por video y compartido en la web por una usuaria. En el mismo se puede observar cómo el policía Derek Chauvin lo tiene sometido, arrodillado sobre su cuello, inmovilizándolo mientras él dice que no puede respirar hasta causarle la muerte. El lamentable hecho generó un enojo generalizado y miles de personas salieron a las calles a manifestarse ya que se puso sobre la mesa otros aberrantes crímenes racistas y xenófobos, no sólo en Estados Unidos sino en el mundo.

Los movimientos antirracistas son constantemente invisibilizados por gobiernos, medios tradicionales de comunicación y élites culturales. Las redes sociales ha sido uno de los espacios que las personas racializadas han encontrado para denunciar la constante vulneración de sus derechos y el odio que reciben por parte de personas e instituciones estructuralmente racistas. 

Los ciberactivismos guardan una especial relación con la actividad de algunxs hackers como lo es el colectivo Anonymous, movimiento internacional de ciberactivistas y hacktivistas formado por un número indeterminado de personas que se identifican con ese nombre porque no revelan su identidad. Las personas y grupos que integran a Anonymous son hacktivistas, es decir, personas que aprovechan vulnerabilidades de los sistemas informáticos para atacarlos y reivindicar su causa. Normalmente, atacan los fallos de seguridad de las entidades o sistemas gubernamentales contrarios a sus ideales.

Son numerosas las hazañas del colectivo Anonymous. Recientemente reaparecieron (después de tres años sin actuar) tras la muerte de George Floyd, sumándose a la condena por el asesinato a manos de agentes de policía. La organización de hackers ha publicado un vídeo en redes sociales en el que se posiciona en contra del abuso de las autoridades contra los ciudadanos afroamericanos en Estados Unidos. Además, Anonymous lanzó varios mensajes en Twitter en los que involucra a los Trump (Donald, Ivanka e Ivana) junto a otros famosos como Naomi Campbell en la red Epstein de tráfico de menores, filtrando una lista de contactos del multimillonario llamada ‘El pequeño libro negro de Epstein’.

Ciberactivismo feminista, ciberactivismo antirracista y hacktivismo son fenómenos de esta cultura de la conectividad. Este tipo de actividades han tomado fuerza desde la popularización de las redes sociales, que incluyen diferentes herramientas que permiten que las causas sociales viajen a una mayor velocidad y en un mayor campo. Tienen una gran importancia y desde la militancia se les da un gran espacio, ya que Internet es una arena en el que la información difícilmente puede ser frenada y logra en algunas ocasiones visibilizar lo invisibilizado. Pero, ¿puede el activismo solamente ser virtual?

Si respondemos la pregunta ahora, en un contexto de pandemia y con casi todo el mundo en cuarentena, debemos mencionar que algunas actividades, entre ellas las manifestaciones en las calles, han tenido que esperar debido al profundo avance del COVID-19. En el caso del activismo social y político lxs militantes encontramos actualmente en la red una herramienta fundamental para seguir levantando las banderas y nuestras voces frente a femicidios, racismo, homofobia, asesinatos, y demás injusticias.

Bibliografía
VAN DIJCK, José (2016). La cultura de la conectividad: una historia crítica de las redes sociales. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.

VELAZQUEZ HERRERA, María Luisa (2015). Redes sociales y activismo feminista, Gender, Media, ICTs and Journalism - 20 years after the BPfA. May 27-28, Centro Cultural de España, Mexico City, Mexico.

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