La amistad en tiempos de virtualidad y pandemia

Por Josefina López Mallea y Rocío Malnis

El pasado 20 de julio se celebró el día de la amistad. Creada por y para el mercado, esta fecha trae emparejada los más diversos ritos entre amigues: salir a bailar, ir a un bar a tomar algo, ir al parque a tomar mates, juntarse en una casa a cenar, entre otros. Todas estas actividades (capitalistas y de consumo, en su mayoría) se realizan en honor y al festejo del compañerismo y la amistad. 

Este año, en un contexto de pandemia y de emergencia sanitaria, algunos de estos hábitos fueron suspendidos por el gobierno provincial de Mendoza, con una multa económica de $50.000 y hasta 30 días de prisión. A pesar de sólo estar permitido reunirse en bares y restaurantes, algunes amigues “violaron” la normativa, otres la siguieron a la perfección y otres realizaron estos ritos a través de la virtualidad. 

Es evidente que en la pandemia el tiempo de conexión a Internet y a sus redes sociales aumentó en quienes tienen acceso a los dispositivos y a la conectividad. La cultura mediática ha venido para quedarse y el confinamiento ha sido la excusa perfecta para terminar de asentar sus bases en quienes quizás tenían alguna resistencia. Cada vez son más las áreas y actividades que virtualizamos y las relaciones de amistad no son la excepción.

El campo de nuestras relaciones socioafectivas es una de las áreas que más cambio sufrieron durante el confinamiento, sobre todo en la fase 1. Si bien en el caso particular de la provincia de Mendoza la cuarentena se ha ido flexibilizando, hasta llegar a una instancia de distanciamiento social, algunas actividades pre-pandemia siguen prohibidas, entre ellas algunos ritos y hábitos propios de la amistad.

Todes, sobre todo les natives digitales, hemos ido encontrando estrategias en la virtualidad para acortar distancias con nuestro círculo íntimo. Las redes sociales han sido el medio preferido. Y como decía Marshall McLuhan, “el medio es el mensaje”: los medios (en este caso, las RRSS) influyen en cómo se perciben los mensajes y reestructuran los patrones de la socialidad. Esto último, lo podemos observar en instancias tales como el concepto de amistad, que ha sido trasladado a ciertas redes sociales y que el capitalismo cibernético ha hecho propio.

En el caso de Facebook, no es casual que utilicen la categoría de “amigos” para referirse a los contactos agregados de cada une. Lo cierto es que el concepto de amistad está muy alejado del de contacto: muches tenemos más de 500, 1000, 3000 “amigos” en Facebook. 

Robin Dunbar, antropólogo y profesor de psicología evolutiva en la Universidad de Oxford, se propuso indagar sobre la amistad en Facebook ya que este autor lleva varias décadas estudiando las relaciones humanas, especialmente las amistades. Dunbar analizó minuciosamente las cuentas de 117 personas de entre 18 y 63 años que tenían una media de 150 amigos en esta red social. Tras observar sus actividades online, le preguntó a los participantes cuántos de sus contactos virtuales consideraba que eran amistades auténticas: la media apenas alcanzaba el 27,6%. La siguiente pregunta redujo aún más el círculo: “¿A cuántos de tus amigos de Facebook recurrirías en un momento duro?”. Ninguno de les consultades superó los dedos de una mano: cuatro personas. 

Según explica Dunbar, la verdadera red social de la persona tiene poco o nada que ver con las conexiones que establece en su vida digital. Solemos asociar que aquellas personas que tienen una vida online muy activa disfrutan de una gran vida social por el principio de popularidad, propio de la cultura de la conectividad: mientras más amigxs, me gustas, compartidos tenga una persona, más “valiosa” resulta. 

Sin embargo, Dunbar asegura que existe una limitación cognitiva en el tamaño de las redes sociales que incluso las ventajas de comunicación de los medios online son incapaces de superar. En términos prácticos, se puede decir que en las relaciones reales, las verdaderas, requieren al menos algún momento de interacción cara a cara para poder mantenerlas. Esto se debe a que el área social del cerebro tiene un límite cuando se trata de procesar el número de relaciones (entre 100 y 200 personas). 

Podemos decir que si bien Facebook buscó capitalizar el concepto de amistad, el mismo tiene poco que ver con la cantidad sino más bien con la calidad de nuestras relaciones. Y les amigues reales y la amistad se mantienen offline también. Por ahora, les amigues están buscando estrategias para mantener los vínculos socioafectivos en la virtualidad.

Con les amigues que no hemos podido reunirnos presencialmente, hemos optado por estar en contacto a través de los dispositivos y de la conectividad. Recordemos la encuesta que desde Zauto Atuzo realizamos a comienzo del confinamiento, donde no podíamos ver a la mayoría de nuestros contactos estrechos:

Gráfico de respuestas de formularios. Título de la pregunta: En caso de no realizar la cuarentena con tus amigos/as ¿cómo mantenés el vínculo con ellos/as?. Número de respuestas: 85 respuestas.

Y con una frecuencia bastante alta:

Gráfico de respuestas de formularios. Título de la pregunta: Desde el inicio de la cuarentena, ¿cada cuánto te comunicás con tus amigxs?. Número de respuestas: 85 respuestas.

Si bien estos números reflejan la situación de la primera fase, donde el confinamiento era más rígido, lo cierto es que a varies de nuestres amigues aún no podemos ver por distancia espacio-geográfica, por limitaciones económicas, entre otras causas. Frente a esa ausencia de presencialidad, hemos optado por la virtualidad.

Para cerrar, la amistad real traspasa los límites online así como también los offline: no todo contacto en Facebook es nuestre amigue, ni con todes nuestres amigues hemos podido reunirnos presencialmente. La incertidumbre asociada a la pandemia ha hecho que todes (sobre todo, les nacides en la cultura de la conectividad, con privilegio de acceso a los dispositivos), optemos por incrementar la virtualización de ritos, hábitos y actividades que antes eran presenciales. El día del amigue fue uno de los tantos ejemplos de esto y de alguna manera queda evidenciado que el amor, la amistad y el compañerismo son más fuertes.

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