¿Activismo en redes, ciberactivismo o hacktivismo?
Por Rocío Malnis y Josefina López Mallea
Las redes sociales van haciéndose parte fundamental de los movimientos políticos, sociales y culturales. Campañas, iniciativas y prácticas activistas van trasladándose cada vez más a Internet. Incluso, varias acciones de algunos activismos han tenido su origen en la Web 2.0. En este artículo buscaremos introducir los conceptos de activismo en redes, ciberactivismo y hacktivismo, diferenciándolos para poder entender en qué consiste cada uno de estos términos. También mencionaremos y analizaremos algunos ejemplos.
Seguramente algune de nosotres ha participado en una o varias acciones que pueden ser consideradas como “activistas” en nuestras redes sociales. Desde compartir alguna publicación de alguien desaparecide, de una mascota que busca hogar, sumarnos a un hashtag o consigna, etc. En Internet, existen miles de formas de manifestar nuestro apoyo o desacuerdo con causas sociales y/o políticas.
Pero antes de seguir adentrándonos en el tema, es necesario que revisemos el concepto de activismo. Si bien la militancia podría ser un sinónimo en algunos casos, dichos términos tienen sus diferencias. Se confunden tanto en la práctica como en la teoría –es decir, en las corrientes sociológicas que las estudian- y “pueden ser distinguidas para denominar y delimitar dos puntos cardinales de una tensión entre formas y contenidos de la participación en partidos, sindicatos, movimientos y otras modalidades de asociación social y política”.
En efecto, la diferenciación nominal se justifica en términos “de la referencia militar a la combatividad, la confrontación, al anclaje organizacional y, del otro lado, por el énfasis en el acto de la activación, la acción colectiva y el movimiento social”. Resumidamente, podemos decir que la militancia está anclada a un territorio más bien político, donde “nos ponemos la camiseta” en una organización o institución que sea compatible con nuestros ideales y dicho organismo (del cual somos parte) puede apoyar a más de una causa o movimiento social. En cambio, el activismo puede o no estar directamente relacionado con una organización o institución formal porque el foco está puesto en la causa social que se persigue.
Diferenciados ambos términos, podemos decir que tanto la militancia como el activismo se han virtualizado en esta cultura de la conectividad. Pero en el presente artículo, nos centraremos exclusivamente en el activismo en redes.
Activismo en redes: Tres términos, dos definiciones
Al consultarle al Dr. Leopoldo Sebastián Touza sobre el tema, realizó la siguiente distinción: “Diría que una cosa es el ‘ciberactivismo’ y otra cosa, que no necesariamente coincide con la anterior, es el uso de los medios digitales por activistas. En este último caso la prioridad está puesta en la acción efectiva en el terreno, mientras que en el primero está limitada a la publicación de opiniones, dar ‘me gusta’ y acciones exclusivamente online”.
Tal como lo distingue Touza, el activismo en redes sociales se diferencia también del ciberactivismo o hacktivismo. Mientras que el activismo en redes tiene un fin de acción directa e inmediata en el terreno, el ciberactivismo se centra exclusivamente en el accionar a través de la virtualidad. Sin embargo, no podemos negar que las acciones iniciadas en redes sociales o medios digitales han tenido (indirecta o directamente) un alcance en el plano político o social en cuestión y que son parte, ambos conceptos, de una cultura de la conectividad.
Ciberactivismo y hacktivismo son tomados como sinónimos por numerosxs teóricxs, aunque cronológicamente primero aparece la figura de lxs hackers, que dan origen al hacktivismo. Un ejemplo de lxs mismxs puede ser el caso de Annonymus, quienes este año reaparecieron sumándose a la lucha antirracista originada en los Estados Unidos por el aberrante asesinato de Floyd.
Un movimiento relacionado al hacktivismo es el ‘artivismo’,“que nació en los ambientes de la net art y hace del arte un instrumento de lucha o análisis social”. Pero en conclusión, ciberactivismo y hacktivismo son la apropiación de un nuevo espacio (Internet) para la lucha contra el poder dominante a través de un accionar exclusivamente virtual. Se tratan de manifestaciones que alteran el orden, sirviéndose de Internet. Tienen el foco en la utilización de las herramientas digitales, el ciberespacio y sus diferentes formas,con fines políticos y/o sociales.
Del otro lado, entonces, encontramos al uso de Internet por parte de lxs activistas como medio de acción (pero no el único aplicado). Activistas, militantes, y simpatizantes de las causas sociales y políticas usan las herramientas digitales como complemento de una lucha que se da cuerpo a cuerpo, en las calles, en el encuentro con lxs demás. Pero además de estas experiencias presenciales, tienen una parte online donde se apuesta a la difusión, a la masificación de los mensajes y al sumar fuerzas para hacer visible lo invisibilizado.
El ciberfeminismo internacional y nacional como respuesta al patriarcado
Como ejemplos de ciberactivismo podemos mencionar al ciberfeminismo mundial y nacional. En cuanto al concepto, según Dominguez y Fusco “desde que empezó a utilizarse el término ‘ciberfeminismo’ a principios de los 90 hasta hoy han surgido diversas corrientes y tendencias que han entrelazado la manifestación artística, la teoría y la práctica feminista, la contestación social, el activismo en la red... desde los espacios de creación individual” pero también desde los espacios colectivos y sociales “han surgido proyectos de mujeres y proyectos feministas que de una u otra manera intentan modificar esta realidad nada esperanzadora que hoy por hoy tenemos”. Algunos ejemplos que mencionan lxs autores son la campaña "Yo también quiero ser excomulgado/a" y la creación de una página de Turismo de México, producida por feministas españolas.
Respecto al primer ejemplo, la campaña fue iniciada por la Red Feminista de Organizaciones contra la Violencia de Género, por la amenaza de excomunión de la Iglesia de Nicaragua a los padres y a las mujeres que apoyaron el aborto de una niña de 9 años, de dicho país, violada y embarazada con peligro de muerte.
El segundo ejemplo fue llevado a cabo por grupos feministas españoles, que dieron a conocer un nuevo espacio en Internet con el dominio ya desaparecido de "www.mexicoturismo.org". Como si de una página tradicional de turismo se tratara, “los diferentes espacios de la web de mexicoturismo.org permitían profundizar en el drama y la historia que se cierne sobre las mujeres de la frontera mexicana y en el femicidio que se está practicando”.
Otro gran ejemplo de ciberfeminismo se dió en nuestro país. En Argentina, en el año 2015, el hashtag #NiUnaMenos logró que en la agenda de medios tradicionales se visibilizaran varios femicidios ocurridos en el país. El fuerte movimiento feminista argentino, en conjunto con la campaña “Ni una menos, vivas nos queremos”, tuvo alcance incluso internacional gracias al apoyo que tuvo en redes la consigna, que sumó adhesiones de organizaciones feministas de todo Latinoamérica y el mundo.
El activismo mendocino en redes: El caso de la lucha en contra del fracking
Por otro lado, un caso de activismo en redes se dió en Mendoza. Hace unos meses se realizó la intervención de una supuesta página de Vendimia, durante la venta de entradas a la gran fiesta nacional. La misma sucedió durante la lucha del pueblo mendocino por el agua de Mendoza, y por la derogación de la ley que permitía el fracking en la provincia. La página apareció llena de frases y denuncias contra lxs gobernantes, junto a afiches explícitos contra el fracking. La misma parecía un hackeo por parte de lxs movilizantes, pero en realidad, se trató de una página paralela que simulaba ser la oficial, utilizando otro link.
Las redes como espacio de denuncia y accionar social
Estas acciones son sólo una pequeña muestra de la apropiación del ciberespacio en sí por movimientos activistas. Lxs mismxs van tomando provecho de sus reglas y de las herramientas digitales existentes, causando un impacto en las personas. En definitiva, significan una muestra de poder por parte del pueblo, de lxs activistas y de lxs ciberactivistas que pueden generar este tipo de accionares.
Tal como sabemos, en los ejemplos analizados (ciberactivismo y activismo en redes) el impacto fue altísimo demostrando la fuerza e importancia que poseen las nuevas tecnologías para generar mensajes, manifestar ideas y darle un “cachetazo” a algunos sistemas opresores.
Tanto el ciberactivismo como el activismo en redes se sirven de las estrategias y herramientas online. Internet y sus redes sociales permiten superar todo tipo de fronteras, ya sea para la masificación y la globalización de los mensajes o para la rapidez de la comunicación . Estas parecen ser algunas de las ventajas de este tipo de activismo: nos permiten rápidamente viralizar una causa, desde cualquier lugar, pudiendo bancar causas desde cualquier punto del mundo, reclamándole a quien sea necesario hacerlo.
En este punto y en conclusión, cabe que nos preguntemos no sólo de las ventajas sino también acerca de las limitaciones y diferencias que deben darse en los distintos tipos de activismo. El cuerpo, el acuerpamiento y la corporalidad presencial son necesarios para que los cambios que tanto perseguimos se lleven a cabo de manera efectiva y responsable. Ningún derecho se consiguió sin organización y sin movilizaciones en las calles. La política es necesaria y no puede limitarse ni reducirse exclusivamente en acciones en redes sociales.
BIBLIOGRAFÍA:
https://desinformemonos.org/activistas-yo-militantes/
DOMINGUEZ, Ricardo y FUSCO, Coco. (2003). Ciberfeminismo social y hacktivismo feminista en Hacktivismo Feminista. Publicado en “Mujeres en Red. El periódico feminista”.
http://despertadorlavalle.com.ar/2020/02/28/urgente-hackean-la-pagina-de-vendimia-en-mendoza/
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