Pibes Autoconvocades: el desafío de la lucha socio-ambiental en contexto de pandemia

 Por Nelson Scariot

Ludmila Videla, Lucas Martínez y Ailín Funes, integrantes de esta Asamblea ecofeminista y popular por los bienes comunes, explican las ventajas y desventajas del activismo en redes. ¿Es posible ganar las luchas sociales desde las redes sociales o solo se pueden ganar “en la calle”? 


                                                            

Contanos un poco de tu militancia, cuándo empezó y que hecho/experiencia/suceso (personal, político, social, etc) te movilizó a ser parte del movimiento:

Ludmila: empezó a los 12 años, cuando participé de la Fundación Cullunche que funcionaba en San Carlos. Después dejó de funcionar y entonces no seguí con la militancia. En 2018 se aprobó el decreto 248 que permitió el fracking en Mendoza. En abril de ese año hay un corte de rutas, porque los vecinos pararon un camión que transportaba elementos para la realización de fracking. Luego hubo una asamblea multitudinaria en Eugenio Bustos, en la que participé. Ese día un par de pibas y pibes propusieron pintar un mural y desde allí empecé a con les Pibes Autoconvocades.

La militancia fue mutando. En el 2019 crecimos un montón. También la separación con la Asamblea de los Vecinos, que si bien está todo bien con ellos, nos dimos cuenta que nuestra militancia iba por otro lado. A les pibes nos interpelaban otras luchas, que no compartíamos con los vecinos. Así que nos separamos y comenzamos a construir nuestra militancia en torno a esas luchas.

Además, en la universidad descubrí el feminismo y que existen diversos feminismos. En ese contexto, descubrí el feminismo comunitario y descubrí que mi lucha iba por este lado también. Así que en el marco del intento de modificación de la ley 7722, se conformó Las Pibas del Agua. Somos pibas y disidencias de las asambleas de Mendoza, que estamos construyendo y descubriendo el ecofeminismo. Actualmente estoy militando en estos dos espacios. Y bueno, con les Pibes Autoconvocades estamos en ese búsqueda y esa construcción de un ecologismo más popular y feminista. Porque creemos que sin perspectiva de género, y sin las pibas y las disidencias, el ecologismo no es posible. Las más afectadas por el cambio climático son las mujeres, las niñas, las disidencias. 

Lucas: Mi militancia en asambleas socioambientales un poco es una militancia que heredé porque la lucha familiar, la lucha comunitaria de San Carlos por el agua pura, en el 2005 (cuando empezó la lucha, cuando se quiso instalar una minera en San Carlos) nosotres como niñes (no sé  cuántos años tenía ahí...10, 12 años) íbamos a la ruta a jugar, a pintar. Les adultes nos habían llevado una pileta y la habían llenado de agua en pleno diciembre para que no nos muriéramos de calor en la ruta. Y mientras ellos y ellas cortaban la ruta y discutían con Gendarmería y estaban en esas negociaciones, nosotres estábamos jugando en una pileta con agua. También súper simbólico y en eso, en un plan "niñes" y en un plan jugar y en un plan "estar ahí sin saber bien por qué", pero defendiendo el agua. Eso sí lo teníamos clarísimo.

Después creo que cuando terminé la secundaria y empecé la facultad, intenté darle un contenido más político, un contenido más social. Algunos fundamentos ideológicos y algunos posicionamientos más claros a mi participación en las asambleas y en la lucha, en la lucha socioambiental fundamentalmente por el agua. Empieza esta búsqueda de atravesar la lucha por el agua, con otras luchas socioambientales, con otras luchas sociales, con la lucha de los sectores populares que son los más castigados por la crisis climática, con la lucha de las compañeras feministas que son un montón en la asamblea y en estas movidas enormes y nos están obligando a poner en agenda también esta interseccionalidad entre el movimiento socioambiental y la lucha feminista. También comencé a militar por la libertad sexual, así que también estoy en esa búsqueda de complejizar la lucha socioambiental con esa otra lucha.

Todo eso fue parte de mi formación en la facultad. Y también lo importante en ese tiempo fue darme cuenta de que habían otros pibes, otras pibas, buscando lo mismo: buscando una grupalidad que nos representara un poco más que la asamblea a la que estábamos acostumbrados y acostumbradas que era la asamblea esta que heredamos, que es una lucha que une a mucha gente, con un fin común que es el agua pura. Pero habían muchas cosas que no se podían hablar, que no se podía debatir. Muchas diferencias con algunas personas de la asamblea, así que nos dimos cuenta que necesitábamos una grupalidad que respondiera a nuestros intereses y que se diera la posibilidad de debatir otros temas y de incorporar otras agendas. Y en el 2015/2016 armamos nuestra propia asamblea de jóvenes autoconvocades y que después se empezó a llamar Pibes Autoconvocades como en el 2018. Y eso, al principio pintábamos murales, hacíamos actividades públicas en plazas, como festivales, charlas. Y después ya nos empezamos a juntar a leer textos, a pensar qué pensábamos de ciertos temas, a definir posturas (obviamente que son siempre posturas abiertas, discutibles pero con ciertos ejes). Intentar construir consensos más allá del agua pura y de lo socioambiental, que es la lucha que nos atraviesa como eje pero a esa se le van sumando otras, muchas más.

Ailín: Desde chica estuvimos con la familia en la lucha por el ambiente, por el agua, y bueno desde el año 2016, en octubre del 2016 decidimos armar este grupo de Pibes Autoconvocades. Surgió porque veíamos que teníamos una manera de trabajar, las propuestas, y  de manejarnos muy diferente a la de la asamblea que ya había en ese momento, que nosotres le llamamos “la asamblea de les viejes”, entonces bueno decidimos armar otro espacio, que si bien trabajamos juntos, trabajamos diferente pero siempre por lo mismo. Así que bueno desde ese año tenemos nuestro espacio.

¿Cuál es y cómo es tu experiencia en la militancia en redes sociales? ¿Qué aspectos consideras positivos del activismo virtual? ¿Qué aspectos percibís como negativos y por qué? 


Ludmila: Mi militancia en redes sociales es súper activa y privilegiada, por tener computadora, celu e internet. Creo que lo positivo del activismo en redes es poder llegar a más personas. El poder tejer redes con otras personas, de otros lugares, que están en la misma. Ahora estamos tejiendo redes con las compas y hermanas chilenas, porque compartimos las mismas luchas básicamente. En diciembre tejimos redes con la gente de la Patagonia, que estaban en la misma y que siguen en la misma con las ley 5001, que decimos es la hermana de la 7722. Lo positivo de todo esto es el poder tejer redes.

Y lo negativo es el tiempo que demanda  el manejo de redes. No solo es hacer flyers y compartir. También es sentarse a leer y resumir la información, y poder transmitirla de una manera simple y comprensible para todas las personas. Lo más difícil del activismo en redes es poder transmitir la información de manera clara y precisa. Y otro cosa difícil del activismo en redes es el poder aprender a discernir y no caer en los enrosques de los famosos trolls, que obviamente no comparten nuestros pensamientos. 

Lucas: Sobre la experiencia en redes sociales, creo que es súper positivo el alcance que tienen. Yo no tenía, no había conseguido la dimensión que tienen las redes sociales hasta lo de diciembre. Con todas esas megas metas movilizaciones. Nuestras redes sociales crecieron. Antes de esas movilizaciones nuestras redes sociales eran para avisar acá en el pueblo qué actividades estábamos haciendo y de repente fueron un medio de comunicación nacional y hasta te diría internacional. Nos empezó a seguir una cantidad de gente enorme y a preguntarnos cosas. A pedirnos información y a compartir todo el material que generábamos.

Que lo más positivo es eso, el alcance que tienen y que un montón de gente, de un montón de partes del mundo, se pueden enterar de lo que estamos haciendo acá. Y la posibilidad de compartir también y darse cuenta que en otras partes de la región y del mundo están sucediendo cosas similares. Por ejemplo, con lo de diciembre, pudimos compartir toda la lucha chilena que había desde mediados del año pasado, octubre fundamentalmente, y toda esa convulsión chilena la pudimos compartir y darnos cuenta que estábamos en la misma.

Sobre lo negativo, lo primero que se me viene a la cabeza es que demandan tiempo, que pareciera que porque hoy nos atraviesa toda la tecnología e Internet y es parte de nuestra existencia, pareciera que es fácil y que es común. Pero en realidad, cuando se transforma en un activismo y en un trabajo, creo que empieza a demandar mucho tiempo y dedicación, exigencias en cuanto a la calidad de la información y que sea completa. Y que esté fundamentada, que tenga un respaldo en alguna fuente confiable. Es lo primero que se me viene a la cabeza en cuanto a lo negativo. Demandan mucho tiempo personal y mucho tiempo colectivo.

Y esto está vinculado a la pregunta de qué es lo más difícil de las redes sociales. Y creo que tiene que ver con eso, con que requiere de tiempo. Requiere compromiso. Requiere construir consenso y ser claros con la información que vamos a presentar. Y que estemos todes de acuerdo y que a todes nos represente lo que estamos diciendo en esas plaquitas que hacemos, en esos flyers... y en ese sentido cuando personalmente y en la asamblea de pibes, nos damos cuenta de la cantidad de gente que está pendiente y esperando qué decimos para elles ponerse a pensar de qué lado están. También eso, es asumir un compromiso enorme que a la vez es zarpado. No es negativo a piori digamos. Pero eso, se te viene un compromiso arriba de decir "bueno, estoy generando información que la está leyendo mucha gente y que está construyendo posicionamientos políticos, que está definiendo un montón de cosas comunitarias, sociales". Creo que el compromiso y la responsabilidad que se juega en las redes sociales es zarpado y es mansa fuente de poder. Y a la vez, es una carga. 

Ailín: La militancia en redes nos parece muy positivo porque se puede llegar a mucha más gente y con la información, por ahí la gente no se compromete porque no sabe, o porque no se entera o enteraba, entonces ahora con las redes podemos llega a mucha más gente con la información que necesita para comprometerse, para saber de lo que se está hablando, para tomar su postura. Pero bueno, esto también tiene su aspecto negativo, hemos visto que muchas convocatorias han tenido muchos me gusta, muchos comentarios, pero a la hora de estar con el cuerpo en la calle, como le llamamos, no somos tantes como veíamos en las redes. Entonces creo que eso es algo negativo, como que las redes muestran que estamos todos activos y después a la hora de ver en la calle no somos tantos.

A la hora de comunicar por las redes, bien atentos a lo que vas a transmitir, que sea claro, las fuentes. Cuando uno pone unas plaquitas, un flyer en las redes, eso da vueltas por todos lados, y por ahí llega a manos de la gente que busca la quinta pata para quitar validez a la información que vos estas queriendo transmitir a la gente, y te lo pone en duda, entonces esa credibilidad de la gente empieza a tener sus dudas. Creo que a la hora de subir información hay que estar muy atentos a la veracidad de lo que uno está poniendo, las fuentes, que sea claro, que no se vaya  a interpretar en otros sentidos, porque bueno está al acceso de todes y eso por ahí nos expone un poco más.

Algunes teoriques hablan de que gracias a Internet se ha podido “hacer visible” lo que antes estaba invisibilizado. Como militante y activista, ¿qué opinás de dicha afirmación? 

Ludmila: Creo que es así, tal cual. De hecho en diciembre, las redes de les Pibes Autoconvocades crecieron un montón. Nos empezó a seguir gente de todo el mundo. Creo que con las redes se ha podido hacer visible muchísimo sobre las luchas socio-ambientales. Hemos podido llegar a montón de gente y comunicar información que los medios de comunicación no transmiten, porque lo ambiental no vende o quizás no está en su agenda.

Lucas: Sobre la afirmación de que "Internet ha logrado hacer visible cosas que antes no eran visibles", estoy de acuerdo con esa afirmación. Creo que circula mucho más la información. Pero me parece que esa información no termina siendo democrática, que esa circulación de la información no es democrática, no es equitativa. Hay muchos sectores de la población que no acceden a la información,  que no acceden a Internet. Hay mucha gente que no se entera de lo que está pasando. No se entera de lo que es tendencia todos los días en Twitter. En parte, es un privilegio tener acceso a internet, tener buena conexión. Creo que ahora en la cuarentena y en la pandemia se ha puesto en evidencia que es un privilegio para les pibes que tienen que estar en clases por medio de un celu, por medio de una compu. Se ha vivenciado que es un privilegio y que hay que pensar el mundo y el país atravesado por esto. Me parece que el acceso a las redes y a internet se tiene que tornar un derecho.

Ailín: Esto de hacer visibles, creo que las redes sociales han jugado un papel fundamental, porque antes para enterarnos de estos manejos de los políticos con empresas multinacionales, una se enteraba por un contacto de estos políticos, alguien que estaba ahí  adentro, que filtraba información, o un descuido para la prensa, pero era muy difícil que esa información se diera a conocer a la población en general. creo que gracias a las redes ahora es mucho más fácil obtener la información, poder darla a conocer, que debería ser algo normal que la gente estuviera informada de todo lo que pasa, de todo lo que manejan nuestros gobernantes, pero no es así.  Las redes han venido a eso, a cumplir ese papel de la libre información, a poder tener acceso a informarnos de lo que siempre se intentó ocultar, ocultar para poder manejarlo por atrás, que la gente no supiera o, malinformarlo para tratar de convencer a nuestro favor con esos chanchullos, entonces bueno ahora con las redes la gente está más despierta, se entera de la otra verdad, no solo la de los medios cómplices del gobierno. Creo que sí, que esta afirmación de hacer visible en las redes es válida, nos sirven y un montón. Y la sociedad está despierta y eso es buenísimo.

En Mendoza, el año pasado el activismo en redes jugó un papel fundamental en la organización interdepartamental por la lucha del agua. Pero fue sumamente importante las diferentes movilizaciones, siendo quizás la más representativa la caminata desde el Valle de Uco hasta el nudo vial. ¿Qué desafíos se presentan ahora en plena cuarentena? ¿Cómo sigue el activismo en esta situación de pandemia?

Ludmila: El desafío es cómo poder seguir nuestra militancia, porque pasamos de estar todo el día en la calle y volver solo a dormir, a estar todo el día en nuestras casas. Hay cosas que no estamos logrando evitar, porque las luchas se ganan solo en la calle. Las redes sociales son una herramienta que ayudan un montón, pero hay cosas que no se pueden frenar a través de redes sociales. Como por ejemplo, las audiencias públicas virtuales. Una es la de portezuelo del viento, a la que solo pudieron asistir les polítiques y les empresaries. Pero se le negó la participación al pueblo. Entonces estas cosas las hemos podido denunciar, pero no evitar.  

Lucas: Esto de que si bien con internet se hacen visibles cosas que antes no,  se me ocurre que de igual forma es lo presencial, el encuentro con les demás, encontrarse en la asamblea cara a cara, sentir los cuerpos y las cuerpas ahí en las calles, pensar una actividad conjunta, discutir los temas, presencialmente. Verse. Me parece que es súper importante lo territorial y encontrarse, yo dudo que vaya a ser superado por internet y las redes sociales. De hecho es como que es un súper desafío poder ahora en pandemia y cuarentena poder sobrevivir, y poder seguir estando y seguir participando en la asamblea, y construyendo posiciones y actividades a través de la compu y del meet, y de un zoom. Como que nuestro fuerte es la asamblea, encontrarnos en la terminal, en la plaza entre todes, y discutir los temas y construir el consenso en esa asamblea y ahora a través de las redes, que es obligatorio porque no nos podemos encontrar es un desafío enorme poder seguir con ese ritmo asambleario de los cuerpos y de las caras. De hecho cuando empezó la pandemia, nosotres estábamos organizando un festival enorme en el anfiteatro municipal para festejar un poco la recuperación de la ley, era el 14 de marzo, y la pandemia nos llegó justo, lo tuvimos que suspender, y fue un mes en el que estuvimos pensando cómo seguíamos, qué íbamos a hacer. Nos súper desencontramos entre nosotres porque dijimos ¿y ahora si no podemos hacer la asamblea, qué hacemos? Y bueno, después supongo que como todes nos intentamos adaptar a lo que había, intentamos pensar bueno hay que quedarse en casa, definamos y pensemos cómo vamos a seguir, cómo vamos a participar, cómo vamos a intentar de que la lucha no se duerma estos meses este tiempo, creo que ese ha sido un desafío súper importante en este tiempo de pandemia.

Ailín: Con la cuarentena nos está costando mucho vernos, en el sentido de ver cuantos estamos realmente, eso lo hacíamos en la ruta, quienes ponen el cuerpo, pero las redes nos están sirviendo para mantenernos activos, porque  no es solo para lo ambiental, sino que las redes están siendo útiles en todos los ámbitos de las vida de las personas, y si no tuvieramos las redes creo que el gobierno y sus amigos ya hubieran hecho demasiados ataques a nuestro ambiente, a nuestra agua en tan solo ⅚ meses que llevamos encuarentenados. Nos mantienen activos las redes, pero con les pibes pensamos que nos  falta la ruta, que la extrañamos, que las redes hacen parte pero  también es necesario. El vernos y el sentirnos cerca, el estar en la ruta, el poner el cuerpo, pero si hemos logrado crear ese espacio, lo veníamos complementando muy bien onlinemente y presencialmente, poniendo el cuerpo. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

La militancia de Eugenia de Abya Yala, comunicadora indigena

El activismo gorde en redes: la lucha contra el discurso gordeodiante

Recibirse en cuarentena: una experiencia en primera persona que evidencia la virtualización de la educación superior