La gustabilidad que nos condena

 Por Rocío Malnis y Josefina López Mallea


Todos los fines de semana las redes sociales de les mendocines se revolucionan con fotos en el famoso cartel del Cerro Arco. Y esta situación viene a poner sobre la mesa una arista de esta cultura mediática: la búsqueda de la aprobación del resto con los "me gusta" con ciertas publicaciones en las redes sociales.


Una nueva discusión se ha fogoneado en estos últimos meses, aunque se viene dando hace tiempo, y tiene que ver con la acusación por parte de algunos a las fotos en la punta del cerro. Sobre todo, a las largas filas que reflejan el “careteaje” por parte de les visitantes al sacarse una foto en este ícono mendocino, por más de que todes les que alguna vez hemos subido tengamos también una.

En Twitter se dio el famoso debate, que ponía sobre la mesa la necesidad de reflejar en la virtualidad la visita. Dicha problemática nos lleva a repensar los comportamientos de las personas y a debatir sobre nuestra forma de usar las redes sociales.

El punto aquí es que nada es arbitrario, pues somos parte de una cultura de la conectividad en la que vivimos a través de las redes sociales. Y al ser parte de la misma, cumplimos con diferentes objetivos según la red social que sea de nuestro agrado para presentarnos. 

Nuestra socialidad ha sido modificada por la presencia de las plataformas, por los medios sociales, y hoy nos rigen las lógicas neoliberales cuantificables. Es decir, adquirimos más o menos valor de acuerdo a una nota numérica que nos es asignada según por ejemplo, los "me gustas" de las fotos que publicamos. 

A este fenómeno la autora Jose van Dijck lo denomina como "principio de popularidad": nos define la cantidad de amigxs, de me gustas, de comentarios. En las redes, si sos más popular vales más. Y aunque pueda parecer una regla un poco extrema, aún sin darnos cuenta, muchas veces caemos en esta búsqueda activa de ser más megusteadxs en nuestras publicaciones. 

De todas maneras, no es sólo una lógica invisible que nos rige. Las mismas plataformas tienen sus propias reglas y estrategias para llevarte a formar espacios estéticos que sean explotados por la creatividad de lxs usuaries. Esta es la perfecta combinación para una presión que nos condena. Y lo ocurrido en el cerro Arco es un claro ejemplo.

Las grandes preguntas que deberíamos hacernos son: ¿Por qué tenemos que gustarle a les demás ¿Para que nos acepten o nos quieran más? ¿O subimos publicaciones a las redes para nosotres mismes? 

Si bien es una posibilidad de que no tengamos tan en claro las causas reales de nuestras publicaciones, lo que sí sabemos es que en esta cultura de la conectividad es importante que las hagamos. Esta modalidad de exhibición y de transparencia 24/7 que nos pide el capitalismo cibernético es la que nos lleva a sentirnos presionades a sacar fotos de todo lo que hacemos, de todo lo que comemos, de todo lo que escuchamos. 

Nos servimos de estos elementos virtuales para construir una imagen nuestra en redes, que se vincula con la persona física tanto para les conocides como para quienes nos ven por primera vez. Y empieza toda una sobreexplotación de nosotres mismes para ser gustables.

En este sentido, no es tampoco arbitraria la incorporación por parte de las redes sociales de ciertas herramientas que hacen a las fotos de una manera más estética.  Son las historias (stories), la manera más rápida y fácil de mostrar lo inmediato o el minuto a minuto de las vidas de las personas de maneras "irreales". Sin embargo, el hecho de que se traten de fotos que duran sólo 24 hs, lleva a les usuaries a generar un efecto fantasma: el/la/le que no se conecta, no la ve a tiempo y queda fuera. 

Volviendo a las fotos o publicaciones que sí permanecen en nuestros perfiles, ¿qué significan los "me gustas" en nuestras fotos o en nuestros pensamientos en formato de tweet? ¿es acaso amor, aceptación, validación? ¿Nos da seguridad o es sólo una falsa ilusión de todo lo anteriormente nombrado? 

Vale la pena repensarnos en este formato de vida online. Entender que la foto de les demás en el cerro quizás es un careteaje de "haber hecho algo" es limitado porque el fenómeno corresponde a procesos complejos atravesados por el neoliberalismo, la cuantificación, la gustabilidad, la cultura y la sociedad. Al fin y al cabo puede darnos risa que alguien suba un cerro por la foto, pero pensemos cuántas veces sacamos nosotres fotos a algo que hicimos solo por impulso eso seguro fue la risa de alguien más.

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