El límite entre justicia social en RRSS y el ciberbullying: Caso Bake Off Argentina
Por Rocío Malnis y Josefina López Mallea
Hace años las lógicas televisivas, provenientes de medios de comunicación tradicionales, han tenido que adaptarse a que las redes sociales son parte de la vida de lxs televidentxs. El consumo de productos audiovisuales ha ido cambiando con las lógicas de la cultura de la conectividad y un claro ejemplo de esto es el fenómeno Netflix. Los resultados y las resoluciones de estos productos culturales se van adaptando a los comentarios, necesidades y preferencias de sus consumidorxs.
Sin embargo, lo que se mantiene intacto sobre todo en productos televisivos como los realitys show, es la lógica de la cultura del elegido: donde el/la/le ganadorx es el más capaz y donde lxs participantes deben estar en una “igualdad de condiciones” (aunque sabemos que este concepto en la lógica televisiva es bastante diluíble). “Bake Off Argentina” es un claro ejemplo de este paradigma neoliberal y del ciberbullying, producto del poder y de la rapidez que miles (o millones) de retweets o me gustas que la red del pajarito puede generar.
El fenómeno Bake Off revolucionó los domingos twitteros. Se trató de la segunda temporada de un reality show de pastelería, emitido por el canal Telefé. El certamen buscaba consagrar como ganadorx a unx pastelerx amateur. Si bien el mismo fue grabado en el año del 2019, se estrenó el 1 de marzo de este año y contó con un total de 18 episodios.
El domingo 5 de julio de 2020 fue el día en el cual se emitió la gran final por el canal de cable. Su resultado, que había sido grabado hace más de un año, fue alterado por un revuelo del público en las redes sociales a partir de un tweet que mostraba la “experiencia profesional” de una de las participantes, lo cual inició un odio popular para con la concursante.
“Samanta de bake off ya aparecía en c5n hace dos años como pastelera invitada aca hay algo que no me cierra” (enlace de foto) — alejo agustin (@agusalejook) Junio 16,2020
A partir de este tweet se desató una ola de mensajes, memes, e información personal sobre Samanta, la participante que se llevó todas las miradas:
“Haciendo la previa: "Tramposa, algo altanera y mentirosa" grande Leeeeeo, que tema escuchan ustedes?” (@carolinaBakeOff) Julio 5, 2020
“Genteeee le sacamos el titulo a #SamantaBakeOff Nuestro trabajo aquí a terminado... #BakeOffArgentina” (@JoeRamirezOk) Julio 5, 2020
“Al final Samanta de #BakeOffArgentina nos vio la cara a todos.
La conocimos como amateur y terminó siendo:
- Pastelera profesional
- Estafadora inmobiliaria
- Asesina profesional
Pero esta mina a qué instituto fue a aprender todo eso???” (@SevenLilSwans) Junio 22, 2020
“Que le dirías a la Samanta de 8 años?
- Que borre las fotos de instagram antes de entrar a un concurso fingiendo ser amateur” (“@agustinprinetti) Junio 28, 2020.
Estos tweets son sólo algunos ejemplos de los mensajes que recibió la participante, muchos cargados de fuertes agresiones hacia su integridad como persona. Además sus cuentas personales fueron revisadas y expuestas, así como también datos personales de su trabajo, CUIT, y vialidad. Podemos observar como los límites entre online/offline, chiste/violencia y lo privado/público se vieron fuertemente afectados debido a la fuerza e importancia que hoy tienen las redes sociales en lxs prosumidorxs.
Hoy cada une de nosotres llevamos un arma muy poderosa en el bolsillo (nuestro smartphone) que con sólo un breve mensaje en Twitter puede significar el "aleteo de la mariposa". No es la primera ni será la última vez que situaciones de las más diversas se verán afectadas por la repercusión y por el activismo de redes, que puede significar que miles de personas conectadas a la vez refuercen ideas (y que, a veces, estas últimas resulten peligrosas).
Si bien la concursante no informó en el proceso de casting que en su pasado había tenido un emprendimiento familiar relacionado a la pastelería, la producción del programa debería también asumir un grado de responsabilidad en no chequear las fuentes. Sin embargo, el programa se encargó de emitir en el capítulo final la primera resolución, donde daban por la “elegida” a Samanta. Para luego transmitir el "nuevo" resultado, con la decisión de descalificar a la participante por no cumplir con el requisito de ser amateur. En dicha resolución, la participante se vió expuesta al sistema televisivo y a la lógica de humillación propia de los realitys, donde el llanto, la angustia y (en este caso) el sentimiento de arrepentimiento es lo que termina vendiendo.
Esta “nueva” situación de los reality show, donde lxs jueces no solo son lxs profesionales que evalúan si no también el público general a través de sus pantallas, nos lleva a repensar los viejos modelos televisivos y la importancia potencial de la opinión pública, ya no sólo generada por los medios tradiconales, sino más bien como un proceso donde lxs prosumidorxs ocupan un rol importante.
Que las lógicas televisivas se vean atravesadas por la cultura de la conectividad, trae nuevas experiencias y problemas a pensar y debatir. En este caso concreto, el dilema de cómo la opinión y la gustabilidad de quienes consumen pueden afectar la vida de las personas. Así como también el interrogante de qué tan fino es el límite entre lo “divertido” y lo hiriente.
Tal como planteamos anteriormente, no hablamos del enfrentamiento de una persona individual contra otra, sino de un ciberataque de miles de usuarixs que resulta difícil de controlar. Es por esto que debemos empezar a repensar nuestras propias prácticas en Internet, ya que a veces al sumarnos de manera inocente a bromear sobre una persona podemos estar provocando daños, y que en algunos casos pueden ser irreparables.
En la cultura del elegidx 2.0, el nuevo jurado está compuesto de me gustas, retweets, compartidos y de opiniones que lo que hacen es reforzar la idea de que sólo unx participante es el merecedorx del premio, del cariño y del reconocimiento del público. Un nuevo paradigma que, en realidad, no es tan nuevo ya que tiene sustentos neoliberales basados en la competencia irracional, donde el medio es justificado por el fin.
Bibliografía
La cultura del “elegido”, por Vita Escardó. Disponible en: https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-33609-2014-10-07.html
Genias!! Admiracion x sus notas siempre instando al cuestionamiento del status quo planteado y dirigido por los medios masivos de comunicación. Preguntarnos y cuestionarnos sobre nuestra relación con los celulares y las pantallas es súper necesario. Gracias zauto por cada artículo y publicación ♡♡♡♡
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